Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl motor del sedán rugía en un tono bajo, casi como el ronroneo de una fiera, mientras se alejaban de los almacenes oxidados. Elara estaba sentada en la parte trasera, flanqueada por la calidez asfixiante de Dante y el cuerpo rígido de Sofía Leone.
El silencio dentro del coche era tan denso que Elara podía escuchar el martilleo rítmico de su propio pulso en los oídos. Lorenzo conducía con una precisión maníaca, sus o







