Capítulo 47: Luna de mil, luna de amor.
Desperté antes que él.
La luz de la mañana entraba a través de las cortinas a medias, dibujando rayas pálidas sobre las sábanas arrugadas. Lorenz dormía de lado, un brazo todavía atravesado sobre mi cintura, la respiración profunda y regular. El anillo nuevo brillaba en su dedo cuando la luz lo alcanzaba. Yo lo miré un rato largo, quieta, sintiendo el peso cálido de su cuerpo contra el mío.
Me deslicé con cuidado fuera de la cama. El suelo estaba frío bajo los pies descalzos. Encontré su camisa