Capítulo 122. Vamos a hablar de la verdad.
Elías se quedó viéndola con una expresión avergonzada.
—Juro que no te he traicionado… no quería esto, no lo podía planificar. Solo que no me pude controlar —confesó Elías en voz alta, señalando la silla con una mano temblorosa—. Me gusta. Me gusta muchísimo, Camelia. Sé que es una locura. Sé que es un hombre y que es el hermano de Vincenzo. Pero perdí la cabeza. No soy homosexual, no sé por qué me pasa esto con él, solo sé que no puedo evitarlo.
Camelia no se alteró. Su mirada se apartó de Elí