Capítulo 110. Sangre en la boca.
Elías tenía la frente apoyada en la madera fría.
La respiración se le cortaba en el pecho. Su corazón latía desbocado, golpeando las costillas como un animal atrapado. Cerró los ojos con fuerza. Intentó borrar de su cabeza la imagen de esa piel blanca, de esa nariz fina y de esos labios rojos.
No pudo.
El deseo le quemaba la sangre. Era una atracción irracional, absurda, bestial. Nunca en su vida había mirado a otro hombre con esa hambre. Se sentía enfermo. Se sentía loco. Pero el cuerpo no le