El mundo para Miguel se detuvo. Todo pareció comprimirse dentro de su pecho, como si el aire hubiera desaparecido de repente. Su mente trabajaba frenéticamente intentando encontrar una explicación, algo lógico que le permitiera sostenerse, pero las imágenes se mezclaban unas con otras hasta volverse un torbellino sin orden.
Recordó el licor, el mareo, la confusión de aquella noche. Recordó haber llamado a Clara, haberla buscado en la oscuridad. Recordó el perfume, la sensación de calidez, y de