Christian la detuvo justo a tiempo. Sujetó el bate con fuerza antes de que Mariana pudiera descargarlo sobre Gracia y la empujó con violencia contra la pared.
—¿Qué piensas hacer, Mariana? —le gritó, furioso.
Gracia abrió los ojos, demasiado asustada y retrocedió a toda prisa, refugiándose en el rincón más lejano de la habitación.
Mariana se enderezó, rabiosa, y se lanzó hacia Christian.
—¡La voy a matar, maldita sea! ¿Es que no lo entiendes? ¡Esa mujer me arruinó la vida! ¡La mía y la de nuest