Rivalidad.
Dominic cerró la puerta de la habitación con sigilo. El sonido de la madera de teca al encajar en el marco fue suave, hampir inaudible. En el interior, Bella seguía sumida en un sueño profundo sobre la cama. Su pequeño cuerpo se acurrucaba bajo la fina sábana de seda; su cabello negro se desplegaba sobre la almohada blanca, con el rostro sereno y una respiración acompasada.
No se despertó. No se movió. No mostró señal alguna de que fuera a despertar pronto.
Dominic permaneció junto a la puert