Varios días transcurrieron desde aquella noche aterradora.
El hospital, que al principio se sentía como un lugar ajeno y pavoroso, comenzó a convertirse en una especie de segundo hogar untuk Bella. Cada esquina del corredor, cada puerta de las habitaciones y cada rostro de las enfermeras y doctores ya eran parte de su cotidianidad. Incluso el penetrante olor a antiséptico ahora le resultaba un aroma reconfortante, porque detrás de esa fragancia estaba Christian. Christian, que seguía vivo. Chr