La promesa de estar juntos.
Christian sonrió.
Fue una sonrisa débil, una sonrisa cansada; una sonrisa que no alcanzaba a reflejarse en sus ojos, pues estos aún permanecían enrojecidos e hinchados. Sin embargo, era una sonrisa genuina. Una sonrisa que expresaba lo dichoso yang se sentía de ver a Bella. Una sonrisa que delataba la felicidad de aferrarse aún a la vida.
—Bella —susurró Christian. Su voz era ronca, áspera por haber permanecido en silencio tanto tiempo. Sentía la garganta seca dan los labios partidos, tapi aun