Bella se mordió el labio inferior; ese labio que aún estaba agrietado y que todavía le escocía.
Él había vuelto. Dominic había regresado. Después de lo de ayer. Después del funeral. Después de que ella le dijera que no quería verlo. Después de haberlo amenazado con llamar a la policía. Él estaba allí otra vez.
¿Por qué no podía detenerse? ¿Por qué seguía acosándola? ¿Por qué no podía simplemente dejarla ir?
Dios, por favor. No tengo fuerzas. No puedo seguir así.
—Bella, sé que estás ahí den