Después del almuerzo, Christian se cambió de ropa en la habitación. Se puso una camisa de cuadros rojos y negros que Bella había planchado con esmero, unos jeans negros que le quedaban holgados en la cintura pero que aún eran presentables, y sus botas de trabajo, agrietadas en varias partes. Era el mismo atuendo que solía usar para sus jornadas en el taller mecánico.
Bella permanecía de pie en el umbral, observando a Christian mientras guardaba la billetera y el teléfono en los bolsillos del p