Dom y todas sus preguntas.
El viento nocturno sopló con más fuerza, provocando que Arabella se estremeciera de frío debido a lo revelador de su vestido. La brisa golpeaba directamente su piel pálida.
Las hojas de los árboles que rodeaban la piscina susurraban al rozarse entre sí. El agua, que momentos antes estaba en calma, ahora se mecía suavemente; pequeñas ondas fragmentaban el reflejo de una luna que ya tidak lucía plena, oculta tras una fina capa de nubes.
Dominic permanecía sentado frente a Arabella con las piern