Arabella, llena de dudas.
Arabella respiró hondo. Su pecho subía y bajaba con agitación. El ceñido vestido granate delataba cada uno de los temblores de su cuerpo.
Porque usted me ha arrebatado la pureza, señor. Karena me obligó a hacer cosas que jamás deseé. Porque me amenazó con difundir esa grabación si me resistía. Porque me hace sentir que no tengo dignidad. Porque me trata como a un objeto. Karena es el hombre más cruel que he conocido.
Pero Arabella no dijo nada de eso.
—Tengo miedo porque usted es el señor —r