Dos meses habían transcurrido sejak Ana anunció su embarazo. Dua meses que, para Dominic, se sintieron como dos eternidades. Cada día, cada hora, cada minuto se veía obligado a fingir una dicha absoluta frente a ella. Debía sonreír, estrecharla entre sus brazos, besarla y pronunciar palabras dulces que jamás nacían de su corazón.
Sin embargo, detrás de aquellas sonrisas y simulados abrazos, se ocultaba algo más. Algo sombrío. Algo sumamente peligroso.
Dominic era incapaz de aceptar el embarazo