Christian.
La lluvia continuaba azotando el jardín posterior de la residencia Hale cuando Lucas abandonó el salón, con pasos pesados y la mente dominada por la furia. Su pecho se elevaba y descendía agitadamente, su respiración era entrecortada y el caos reinaba en sus pensamientos. Las palabras de su madre aún retumbaban en sus oídos.
«Aquella noche fui forzada... pero en las noches posteriores me dejé llevar en sus brazos».
Lucas dio un tisotón sobre el piso de madera y apretó los puños hasta que las uñ