CAPÍTULO 50
Luna apenas podía moverse.
Sus dedos temblaban cuando se aferró al suelo húmedo, y su cuerpo entero palpitaba con un miedo antiguo, primitivo y visceral. El aire olía a tierra, sangre y electricidad, y en medio de la niebla disuelta por la onda de choque, Denzel… o lo que fuera Denzel… caminaba hacia ellos como una entidad surgida del centro de los tiempos.
Los otros nueve, los seres como Alex, se habían levantado, aunque con dificultad. Sus movimientos ahora no eran tan fluidos. Ha