CAPÍTULO 49
Andrey salió del auto con rapidez, con sangre en la frente, pero él sabía que esto no era nada. Su cuerpo humano podía tener contusiones, pero en cuestión de minutos, ya no tendría heridas. Tropezó hacia el lado del pasajero y abrió la puerta.
Luna estaba semiinconsciente, pero viva.
—¡Luna! ¡Luna, respóndeme!
Ella apenas abrió los ojos. Había humo, cristales y un zumbido agudo que no la dejaba escuchar bien. El cinturón de seguridad la había salvado, pero su labio sangraba, y el co