El aire en el apartamento se cargó de electricidad, apenas los cuatro quedaron frente a frente.
Abril abrió la boca sorprendida, Luna la cerró, mientras Alex endurecía su ceño y Andrey le sostuvo la mirada como si lo analizara más de la cuenta.
El silencio duró exactamente tres latidos, Andrey los contó cuando habló con absoluta calma.
—Buenos días —dijo con una voz que parecía suavemente afinada para no romper nada a su paso. Dio un paso dentro del apartamento y, con la otra mano enguantada, s