El apartamento estaba en completo silencio cuando Luna entró. Se quitó los zapatos, dejó la cartera en el perchero y cerró la puerta con un suspiro contenido.
Se sintió de pronto extrañamente vacía y no sabía cómo explicar esa sensación. La cena con Andrey había sido más que perfecta… pero también era como si la hubiera dejado suspendida en un estado emocional que no podía resolver sola.
Entonces miró el reloj. Apenas era viernes por la noche a las 9:30, y quedaba todo un fin de semana entre el