El orfanato olía igual.
Eso fue lo que rompió a Luna por dentro.
No las paredes descascaradas, ni los pasillos largos, ni las luces parpadeantes que parecían encenderse solo para burlarse de ella. Fue el olor, la humedad y el miedo infantil acumulado.
Luna se quedó paralizada apenas entró y Andrey lo sintió.
—Respira.
Ella intentó hacerlo, pero el aire no pasaba.
Alex estaba detrás, tan pálido como ella. Denzel cerró la puerta con un gesto y la luz exterior desapareció.
El edificio cambió, las