La luz no salió de Denzel, ni de Eirik, ni de Andrey.
Salió de Luna.
Un estallido blanco y dorado atravesó el sótano, partiendo el círculo oscuro bajo sus pies. Las paredes se agrietaron. Las sombras retrocedieron como animales quemados.
Abril gritó y Alex la cubrió con su cuerpo. Denzel levantó una barrera apenas a tiempo para evitar que el techo cayera sobre ellos, mientras que Andrey llegó hasta Luna y la sostuvo contra su pecho.
—¡Luna!
Ella no podía responder, tenía los ojos abiertos, pero