Mi padre me había informado que tenían a Logan y que lo iban a golpear hasta que desistiera de decir alguna estupidez.
pero yo quería verlo, quería disfrutar de su dolor, así que le insistí en ir.
Un espectáculo como ese no podía perdermelo por nada en el mundo.
Así que acompañe a mi padre, al entrar en ese lugar, mi humor cambio por completo.
La humedad rancia de aquella celda me revolvía el estómago.
Pero no por el lugar.
Era por él.
Por Logan.
Por ese maldito pedazo de basura sentado frente