Jamás pensé que terminaría entrando a una prisión por voluntad propia.
Pero ahí estaba.
Mirándome al espejo, ajusté los lentes oscuros sobre mi rostro y cubrí mejor mi cabello. No podía permitirme que alguien me reconociera. Bastante tenía ya con todos los problemas que me rodeaban como para sumar un escándalo más.
Mi reflejo me devolvió la imagen de una mujer furiosa.
Logan.
Solo pensar en ese maldito bastardo hacía que la sangre me hirviera. Si por mí fuera, ya estaría muerto, pudrié