91:Te odio, pero cuidare de mi hijo. (Nicola)
El despacho olía a whisky, cuero y rabia contenida.
Yo estaba de pie junto al ventanal, observando la ciudad como si pudiera encontrar respuestas entre aquel mar de edificios, pero no había nada.
Nada más que caos.
Todo se había salido de control.
Apreté el vaso en mi mano con tanta fuerza que por poco lo rompí.
—Quiero que Logan se pudra —dije con frialdad, sin apartar la mirada del cristal—. No me importa cuánto cueste, Alessandro. Quiero asegurarme de que ese bastardo jamás vuelva a salir de