Estaba recostada sobre mi cama, mirando el techo con el teléfono entre las manos, mientras una rabia venenosa me consumía por dentro.
Todo estaba saliendo mal.
Malditamente mal.
Mi cuerpo todavía dolía por la pérdida.
Mi vientre vacío se sentía como una burla cruel.
Y lo peor…
Lo peor era que cada vez que cerraba los ojos, veía a Nicola despreciándome.
Viendo a Elena en mí.
Deseando a Elena.
Siempre Elena.
Apreté los dientes con tanta fuerza que sentí dolor en la mandíbula.
La odiaba.
La odiaba