Ella se ruboriza, recordando cómo lo miró sin camisa.
—Eso no significa nada —contesta, alzando la voz—. Solo eres… atractivo. Pero no te quiero. Y tú menos a mí. Si tantas ganas tienes, busca a tu noviecita Aria.
Maximus se detiene a un paso de ella. Su rostro se endurece al oír el nombre de su novia.
—¡Aria no tiene nada que ver con esto! —gruñe—. Esto es negocio. Un heredero, y se acaba. Así cada quien continúa con su maldita vida.
—¿Negocio? —Rosie suelta una risa nerviosa—. ¿Y si no qu