Rosie se agita y cierra los ojos por segundos al ser descubierta.
—¡Te hice una pregunta! —escucha a un Maximus enojado y se lamenta haberle hecho caso a la patriarca.
Rosie se gira y, al mirarlo, se ruboriza, pues el hombre está sin camisa y tiene un abdomen tan perfecto que su boca se le hace agua. Semejante hombre tan exquisito a pesar de ser tan señor amargura es una cosita bien hecha.
—¿Qué tanto miras, Harper? —ella se sonroja aún más, la han descubierto descaradamente mirando demás.