XIMENA
—Muchas gracias, don Misal, le prometo venir muy pronto a visitarlo como se debe.
—Cuento con eso, Ximena, por favor, cuídate. Si te puede servir de algo, supe que el general Suárez está obsesionado con capturar a ese fulano. Se dice que lo tiene en la mira. Puede que ese señor te ayude en algo; en todo caso, no le hables de mí, tampoco nos queremos. Aunque me acabo de acordar que hay un hombre que te puede ser de gran ayuda, que preciso trabaja en su mina, aquel hombre que se encarga de