A miles de kilómetros de la tensión de Las Vegas, en el corazón del Mediterráneo, el ambiente era de una celebración contenida y oscura. Kareem Al-Farsi observaba el horizonte desde la cubierta de su yate, con una copa de cristal en la mano y una sonrisa depredadora que no auguraba nada bueno. La información filtrada por Chiara era música para sus oídos: Isabella Moretti había caído, su corazón se había detenido y el caos reinaba en la familia.
Sin embargo, Kareem era un hombre de negocios, y l