El sol de la tarde caía sobre él, marcando las líneas de su rostro con una claridad que no dejaba espacio para dudas.
—Gregory… —dijo, acercándose con cautela—. No esperaba verte aquí.
Gregory se giró hacia ella, con una expresión que mezclaba incomodidad y determinación.
—Beatrice me dio la dirección. Pensé que era momento de venir. ¿Está James?
—Está en la oficina —respondió Isabelle, aún sorprendida—. Pero si quieres, puedes pasar. Tú y Adrien.
Gregory asintió. Isabelle abrió la pu