El salón oeste de Janix M Group seguía tan imponente como siempre, pero la atmósfera había cambiado. Noah entró con el ceño apenas fruncido, la mirada más aguda que en la última reunión. James lo recibió con la misma elegancia medida, pero había un leve matiz en su expresión: sabía que venía una tormenta.
—Gracias por recibirme nuevamente —dijo Noah, con un tono que bordeaba lo cortante.
—Siempre dispuesto a escuchar —respondió James, ofreciendo una sonrisa que no alcanzaba a sus ojos.
Se