El sol apenas asomaba sobre el horizonte, tiñendo la habitación de un dorado suave. Todo estaba en silencio, salvo la calma respiración de Zeynep, quien dormía profundamente, envuelta en una manta de sueños inquietos. De pronto, una sensación cálida, un peso familiar sobre su cintura, la hizo abrir los ojos. Tardó unos segundos en darse cuenta: Kerim la estaba abrazando.
Se quedó inmóvil, observando la mano de Kerim que descansaba sobre su costado, su respiración pausada, el cabello revuelto so