Zeynep cerró la puerta de la habitación de Ariel detrás de sí, dejando encerrada la toxicidad, los vidrios rotos y el pacto silencioso que había hecho con su cuñada. Suspiró profundamente, sintiendo cómo el peso de la mansión Seller se le asentaba en los hombros. Caminó por el pasillo alfombrado hacia su propia suite, ansiando un momento de soledad para procesar el mensaje de Carlos y el terror que le provocaba la cita de la mañana siguiente.
Giró el pomo de su puerta y entró, esperando encontr