OLIVIA.
Me levanté del sillón y me fui para la cocina. Necesitaba alejarme de él. Si continuaba argumentando, cometería el error de decir algo de lo que podría arrepentirme.
Me serví un vaso de agua que me bebí completa en pocos tragos. Coloqué el vaso dentro del lavaplatos y sostuve mis manos en el borde la encimera.
Carlos se acercó, por supuesto, quedándose al otro lado del mesón.
—Nancy me recomendó irme de la ciudad. Lo sabes, porque te lo conté.
Ladeé la cabeza, aun dándole la espalda,