OLIVIA.
—Ahora, cuéntame sobre tu salud. ¿Cómo te has sentido? —me preguntó, luego de besar mi mano y soltarme esa pequeña bomba sobre la mesa.
Un escolta…
Seguridad, guardaespaldas…
¿Para mí? ¿Para nosotros? Todo parecía complicarse y él me preguntaba por mi salud.
—Me siento bien, no te preocupes por eso. —Retomé la pasta que por obra del destino no se había enfriado—. Carlos, ¿en serio alguien nos estará siguiendo 24/7? —tuve que preguntar—. ¿No es como… demasiado?
—No será tan abrumador