OLIVIA.
—Soy Tony Urdaneta. Es un placer. —El sujeto se acercó y extendió su mano.
Le di la mía, estrechamos las palmas y luego se sentó al lado mío, no muy cerca, pero ahí estaba él, acompañándome ese nuevo año en una de la azoteas más grandes y más altas de toda Maracaibo.
—Olivia Quintero, el placer es mío. Supongo que eres compañero de trabajo de mamá. —Quise entablar una conversa y solo se me ocurrió decir algo obvio.
Sonrió y viéndolo más de cerca, noté que no era feo, pero tampoco hermos