Capítulo X. La décima cena. En tus manos.
OLIVIA.
—Pasen... ¿Hola?
La dueña de la casa nos abrió la puerta, nos hablaba, nos invitaba a pasar a su hogar y no le respondíamos. Ni siquiera nos movimos.
Cuando escuché la palabra "atentado" de la boca de Carlos la noche anterior, sinceramente no sé qué me esperaba. Tal vez alguna contusión, un yeso producto de un choque automovilístico o quizás pude haber pensado en un trauma emocional que ella nos confesaría. Definitivamente, el trauma sí tenía