OLIVIA.
No entendí lo que nos pasaba a Carlos y a mí, hasta que le sugerí vernos en aquel restaurante junto al lago. Me había fascinado y me pareció estupenda la idea de regresar allí.
No tendría por qué decir qué día cuadré aquella salida. Por supuesto que era un viernes. Vendría siendo nuestra décima cena fuera, sin embargo, pude sentir hace casi un mes que la décima en verdad se desarrolló con alguien más, una mujer aguerrida que se atrevió a recibirnos en su casa a pesar de sus circunstanci