Aiden y Hendricks regresaron desbordados de felicidad, trayendo consigo el fresco aroma del mar que llenaba el aire de promesas, agradecidos de que por lo menos los padres de Aiden aunque no muy reacios a su relación por lo menos no se oponían a que estuvieran juntos.
La luna, brilla con todo su esplendor iluminando el espacio con un brillo plateado que transforma el elegante penthouse en un refugio de intimidad para los dos amantes.
Aiden, sentado en el sofá de terciopelo, siente cómo el ner