Justicia equivocada. Capítulo 3. En la trampa del destino.
La guardia se dio cuenta de que los ruidos del baño habían cesado, por eso con su ceño fruncido y mirada incisiva como el filo de una navaja, caminó hacia allí para ver lo que había ocurrido y allí encontró a la chica inerte sobre el piso frío.
Sin embargo, ni una expresión de preocupación cruzó su rostro, sobre lo contrario, era evidente el odio que se agitaba en su interior en contra de la joven que yacía inmóvil en el piso.
—Maldita mujer —, masculló entre dientes mientras se precipitaba ha