Capítulo 68: Sorpresivo reencuentro.
La expresión del guardaespaldas pasó de una sonrisa confiada a un gesto de preocupación. Por un instante hubo un silencio incómodo en el auto; la afirmación de Alyssa había sembrado la duda.
Con gesto meticuloso, el hombre examinó al pequeño que dormitaba plácidamente en el portabebés, buscando alguna señal que lo identificara.
—No bromees, claro que es él, no le ves que tiene los ojos azules como tu papá, la nariz y el mentón como la señora Tanya, se parece a los dos. Creo tú eres la confundid