Capítulo 50: Bajo el manto de la noche.
—Aló, Alexis, ¿Estás allí? —preguntó Piero en tono desesperado, se dio cuenta de que la llamada se había cortado y lanzó una maldición con impotencia—, ¡Maldit4 sea! ¡Esto no puede estar pasando! Parece una pesadilla —dijo pasándose la mano por la cabeza con una evidente expresión de angustia, pero eran tantas las cosas que tenía en la cabeza que en ese momento no podía pensar con claridad.
No pudo evitar que el teléfono resbalara de sus manos y cayera con un suave golpe sobre el cojín a su la