Capítulo 38: Al borde del abismo.
Tanya levantó la vista, sus ojos reflejando una mezcla de miedo y desafío. Con el corazón galopando en su pecho, dibujó una sonrisa temblorosa y respondió con apenas un hilo de voz.
—Yo no hice nada, simplemente me caí… y tropecé, creo que el bloque ya estaba suelto.
El hombre frunció el ceño, claramente desconfiando. Se acercó al agujero y examinó el ladrillo que ella había trabajado con tanto esfuerzo para aflojar. Tanya contenía la respiración, esperando su próximo movimiento. Si se daba cue