Ambar
La música suave y las risas llenaban el salón, pero todo lo que yo podía escuchar era el latido acelerado de mi propio corazón. Tomás y yo habíamos llegado temprano, y aunque él intentaba mantener la conversación ligera y distraerme, mi mente estaba en un solo lugar: Axel.
Cuando finalmente los vi entrar, sentí como si el aire se escapará de mis pulmones. Axel y Dolores parecían la pareja perfecta. Él, en un impecable esmoquin negro, y ella, con un vestido rojo que destacaba en medio de l