Oscuridad. Todo lo que sentía era una profunda y aplastante oscuridad. Era como estar en el fondo del océano, rodeado de una quietud que me oprimía el pecho, como si el aire no existiera. No había luz, no había tiempo, solo este vacío interminable que me consumía, llevándome al borde de la desesperación.
Quería gritar, pero no había voz. Quería moverme, pero mi cuerpo no me respondía. Todo estaba en silencio… hasta que empecé a escucharla. Al principio, pensé que era un sueño, una ilusión cread