Ambar
Semanas despues
Los días se deslizaban como sombras, uno tras otro, sin que Axel despertara. El hospital había dejado de ser un lugar aterrador para mí; con el tiempo, se convirtió en mi segunda casa. Cada día lo visitaba, sin falta, hablándole como si pudiera escucharme, como si en algún momento abriría los ojos y me respondería.
Dave y Kate me habían apoyado en todo momento. Dave, en su naturaleza responsable y protectora, me había asegurado que no debía preocuparme por el trabajo, que