Ambar
Había pasado una semana desde la última vez que había tenido contacto con Axel. Desde aquella noche en el hotel, él había estado distante, apenas enviándome un par de mensajes cortos y evasivos. En la universidad, mis días transcurrían entre clases y trabajos, intentando mantener mi mente ocupada, pero no podía evitar sentir una creciente ansiedad por su silencio.
Tomás fue quien me avisó del baile benéfico que se celebrará está noche. Me contó sobre la invitación a la fiesta y cómo toda