Mundo ficciónIniciar sesiónBajo con un par de maletas haciendo muecas de dolor y me encuentro con una Hummer negra esperando justo enfrente de la puerta. Lucía no se contiene y comienza a gritar
—¡No puede ser!— me obligo a reaccionar cuando un hombre de unos 35 años se acera a mí, ya lo había visto antes, es alto y musculoso.
—Señorita Carballo, permítame —me quita las maletas de las manos delicadamente y yo lo acompaño hasta







