Camino entre largos pasillos, ignorando el dolor que cada paso me provoca. Puedo escuchar a Marcelo caminando tras de mí, pero no le tomo importancia y comienzo a teclear el número de un taxi.
—Gracias —en menos de 5 minutos estará afuera.
Lucía no dice nada, parece molesta también.
Nos detenemos en la puerta donde la gente entra y sale y localizo un taxi a unos 10 pasos de nosotras, sin decir más subimos a él.
Miro por la ventana y Marcelo se abre paso por la gente viéndonos marchar.
Tomo u