Mundo ficciónIniciar sesiónLa ciudad no dormía, pero entre la última luz artificial y el primer indicio del amanecer existía un espacio donde todo parecía suspendido, donde los errores podían cometerse con mayor facilidad porque nadie estaba realmente mirando. Mateo conducía con una precisión que no dejaba lugar a dudas: cada giro, cada cambio de velocidad respondía a una es







